Chantaje emocional durante movilizaciones sociales: cuando pensar Diferente puede ser peligroso

 

Pensar distinto, opinar diferente ¿por qué a veces es amenazante? ¿para los demás y/o para mí? En estos doloroso días que vivimos en Chile, al interior de las familias es ineludible que el tema de conversación sean los hechos que todos estamos padeciendo. Ya sea por el temor a la violencia o por la esperanza de cambio que se nos avecina. Pero todos y todas somos diferentes. Nos toca de modo diferente. Nos interpela distinto. Independiente si pertenecemos a la misma familia, colectividad, barrio, iglesia, etc. Y eso es muy importante de no olvidar. Los seres humanos somos esencialmente distintos, y es justamente esa diferencia, la que nos permite una identidad, una diferenciación y una
incomparabilidad. Esa diferencia nos hace distinguibles entre los demás.


Pero también esa diferencia puede ser una amenaza…¿por qué? ¿cuándo?

~ Si mi identidad está sostenida por la aceptación de un grupo específico (familia, iglesia, colectividad, etc), el que se piense diferente, amenazará mi protección y sostén concreto de mi sobrevivencia. Psicológicamente surgirán los trastornos de ansiedad.

~ Si mi identidad está erigida sobre los vínculos que mantengo, pensar diferente amenaza ser abandonada, perder vínculos y una identidad construida por esas relaciones.

~ Si mi identidad (ego) está apoyada en un “ideal de familia”, el que uno de los míos piense diferente, amenaza ese ideal, con temidas consecuencias de mi imagen hacia mi grupo de pertenencia. Desde la psicología, aquí hablamos del sufrimiento narcisista.

~ Cuando mi identidad se sostiene por un pseudo-sentido, esto es, introyectado, importado desde afuera y no construido o hallado por mi mismo, pensar diferente, sentir diferente, apartándome de ese sentido que antes guió mis pasos, amenaza mi sentido futuro.

Por lo anterior, puede ser comprensible que jóvenes (que están en proceso de construir una identidad propia) sufran especialmente en estos días, si en sus familias y/o grupos de pertenencia, no hay espacio, legitimidad para la diferencia. Si los amenazan por su “pensar distinto”, considerando que sus identidades están “en construcción”. Sin embargo, no lo es tanto en los adultos, que debiesen tener ya una identidad propia, la que independientemente de sus principios y tomas de posición respecto a los hechos que estamos viviendo, se sienten tan inseguros cuando alguna o alguno de “su prole” enarbola una bandera de color diferente.

¿A qué le temen? ¿Cuál es la amenaza?
¿Temen por la seguridad de su hija/o?
¿Temen que por pensar diferente, suhija/o lo querrá menos?
¿ Temen a que su identidad como “pater-mater familia” se vea debilitado? O ¿confunden pensar diferente, disentir, con faltar el respeto?
¿Temen a que el sentido puesto en un ideal de sentido compartido, se vea perturbado, perdiendo así el norte de su propio sentido?

Pienso que es muy importante detenernos y reflexionar, padres, madres, hij@s, pues sólo si somos capaces de comprender lo que a cada uno nos ocurre, vamos a ser capaces de compartirlo y así comprendernos, para poder tomar posición y respetar las decisiones de los otros. De lo contrario, los chantajes materiales y emocionales que se están dando en algunas familias, pese a que puede deberse al amor, termine distanciando y desencontrando a las familias, grupos, sumando más sufrimiento al que ya todas y todos estamos padeciendo.

Ps. Michèle Croquevielle Mg.
Psicóloga Clínica y Supervisora certificada
Directora de ICAE (Instituto Chileno de Análisis Existencial)

Leave a Reply

Your email address will not be published. Required fields are marked *